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Cómo usar el bloque

5 formas de usar tu bloque de yoga (aunque estés empezando)

Por Rocío Campos ·

Mujer en la postura de la media luna, con la mano apoyada en un bloque de yoga de corcho.

Los consejos que comparto son generales y no sustituyen a un profesional. Escucha a tu cuerpo y consulta con un especialista si tienes una lesión o una condición de salud.

Si acabas de estrenar tu bloque y lo miras pensando «¿y ahora qué hago contigo?», este artículo es para ti. Un bloque no es un «truco para principiantes»: es una forma de acercar el suelo a tu cuerpo, en lugar de forzar tu cuerpo para llegar al suelo. Aquí van cinco ideas para empezar hoy mismo.

1. Bajo la mano en el triángulo o la media luna

En las posturas de pie, como el triángulo (Trikonasana) o la media luna (Ardha Chandrasana), es muy habitual encorvar la espalda para tocar el suelo con la mano. Coloca el bloque junto a tu pie delantero y apoya ahí la mano: tu pecho se abre, la espalda se alarga y el equilibrio se vuelve mucho más estable.

Truco: el bloque tiene tres alturas. Empieza por la más alta y, cuando te sientas cómoda, prueba a bajarla.

2. Como asiento para meditar

¿Se te duermen las piernas o se te cansa la espalda al sentarte con las piernas cruzadas? Siéntate en el borde del bloque: al elevar la pelvis, las rodillas bajan y descansan, y la espalda se mantiene erguida sin esfuerzo.

Mujer sentada con las piernas cruzadas sobre un bloque de yoga de corcho, meditando.

3. Bajo la pelvis para soltar la espalda

Túmbate boca arriba con las rodillas dobladas, eleva la cadera y desliza el bloque bajo el sacro (la parte plana al final de la espalda, no la zona lumbar). Quédate ahí unas cuantas respiraciones. Si te apetece, eleva una pierna. Es una postura restaurativa ideal para el final del día.

Mujer tumbada boca arriba, con un bloque de yoga de corcho bajo la pelvis y una pierna elevada.

4. Bajo las manos en el perro boca abajo

Si en el perro boca abajo notas que la espalda se redondea o los hombros se cargan, apoya las manos en dos bloques (o en uno, con las manos juntas). Ganas altura, alargas la columna y puedes estirar las piernas sin pelearte con tus isquiotibiales.

Mujer en la postura del perro boca abajo, con las manos apoyadas en un bloque de yoga de corcho.

5. Entre los muslos para despertar la fuerza

En el puente o en la silla (Utkatasana), coloca el bloque entre los muslos y apriétalo suavemente. Notarás cómo se activan las piernas y el centro del cuerpo, y la postura se vuelve más estable y consciente.

Antes de terminar

Recuerda que no hay una postura «correcta» que tengas que alcanzar: el bloque está para adaptarse a ti, no al revés. Escucha a tu cuerpo, respira y disfruta del proceso 💚

Ver el bloque de yoga de corcho

El material que uso en este artículo

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